Un cable pelado, quemado o suelto es una de las causas más frecuentes de cortocircuitos e incendios domésticos. Te explicamos cómo reconocer el riesgo y qué hacer (y qué no) hasta que llegue el electricista.
Cómo reconocer un cable peligroso
No hace falta ser técnico para detectar señales de alarma:
- Aislante agrietado, derretido o con la cubierta abierta y el cobre a la vista.
- Marcas negras o de quemado alrededor de un enchufe o del propio cable.
- Un enchufe o clavija que se calienta al usarlo.
- Chispas o un chasquido al conectar o desconectar un aparato.
- Cables sueltos colgando del techo, la pared o dentro de una caja de registro.
Qué hacer (y qué NO hacer)
Ante un cable dañado, la seguridad es lo primero:
- Corta la corriente de ese circuito en el cuadro antes de tocar nada.
- No cubras un cable pelado con cinta aislante «de forma provisional»: no es una reparación segura.
- No tires de un cable suelto ni intentes empalmarlo sin conocimientos.
- Mantén a niños y mascotas lejos de la zona.
- Si ves humo o fuego, corta el general y llama a emergencias.
La reparación correcta
Un electricista autorizado sustituye el tramo dañado con cable de la sección adecuada, revisa el estado del circuito y las conexiones, y deja el punto seguro. Si el deterioro afecta a más zonas, valoramos renovar el cableado o el cuadro. En urgencias en Terrassa salimos en el día.
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